La historia de ALTE

La necesidad de ALTE

La eliminación de barreras en la Europa de la década de los ochenta supuso un incremento en el flujo de desplazamientos internacionales, con la consiguiente transición hacia una sociedad más multilingüe. Esto, a su vez, estimuló la búsqueda de un sistema de docencia y evaluación de idiomas más adaptado a los intereses tanto de examinadores particulares como de empresas e instituciones educativas y de gobierno. Se puso el énfasis en el carácter ecuánime y preciso de las pruebas como reflejo de las competencias lingüísticas de los candidatos y su grado de desempeño.  Puesto que los candidatos necesitaban demostrar el dominio de más de una lengua, también era preciso establecer niveles de desempeño comparables y garantizar el reconocimiento de los certificados y diplomas en todo el mundo.

Cuando se creó ALTE, no existían marcos de referencia con reconocimiento internacional, de manera que la certificación de idiomas difería en términos de niveles de adquisición de lenguas. No obstante, se empezó a tomar consciencia de la necesidad de diseñar un mecanismo para interpretar dichos niveles, describirlos y comprender la relación que se podía establecer entre los contenidos y los niveles de los exámenes de cada lengua. Fue en este contexto que se constituyó ALTE y se formularon sus objetivos.

 La idea de la creación de una asociación con el fin de abordar estas cuestiones, compartir conocimientos y contrastar distintas prácticas nació de una propuesta de Mike Milanovic, el entonces Jefe de la recién creada Unidad de Evaluación en el seno del Departamento de Enseñanza del Inglés como Lengua Extranjera (EFL) de UCLES (University of Cambridge Local Examinations Syndicate), ahora Cambridge Assessment English. Milanovic constató que, si bien en Europa había pequeños grupos dedicados a la labor de certificación de idiomas, no existía apenas comunicación entre ellos. El inglés era ya el idioma que más se enseñaba y evaluaba, pero la demanda de certificación en otros idiomas crecía rápidamente.  El velar por la calidad y la equivalencia de las pruebas planteaba un verdadero desafío.

El crecimiento de ALTE en los noventa

Haciendo uso de un instrumento jurídico de la Unión Europea, ALTE se constituye como Agrupación Europea de Interés Económico (AEIE) y crece rápidamente durante los primeros años, quedando registrada con éxito en febrero de 1992.

En 1993, las aspiraciones de ALTE ya contaban con el respaldo de documentación exhaustiva, la base de una guía para la elaboración de exámenes, que incluía el Código de práctica de ALTE y un marco común que describía el grado de dominio de un idioma, permitiendo comparar diferentes exámenes y ver en qué diferían o coincidían.

El marco ALTE, junto con el proyecto de especificaciones «Puede hacer», que propone una serie de descriptores categorizados y definiciones de lo que el candidato evaluado puede hacer, contribuyeron a dar forma al Marco Común Europeo de Referencia (MCER) para la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación de lenguas.  Durante la decimosexta reunión de ALTE en abril de 1998, el Consejo de Europa expresó su agradecimiento por la contribución de la asociación a la puesta en marcha y el desarrollo del Marco Común Europeo.

A finales de la década de los noventa, ALTE ya contaba con 19 miembros de pleno derecho, que representaban a 16 idiomas diferentes.  ALTE aceptó la solicitud de adhesión de varios miembros fuera de la UE/EEE, de modo que en 1999 se modificó el acuerdo de constitución de la asociación para dar cuenta de este hecho. Asimismo, se crearon subgrupos (ahora denominados Grupos de Intereses Específicos o GIE). En mayo del año 2000, se celebró la primera conferencia pública de ALTE con ocasión de un encuentro que durante tres días acogió a más de 100 participantes.

ALTE en el siglo XXI

El Consejo de Europa, la Unión Europea y la UNESCO declararon el año 2001 como el Año Europeo de las Lenguas y ALTE celebró su primera conferencia internacional como respaldo a esta iniciativa. La conferencia que se desarrolló en Barcelona fue la más importante de Europa en materia de certificación de idiomas, con la asistencia de más de 350 delegados procedentes de más de 35 países. En 2005, ALTE celebró su segunda conferencia internacional en Berlín y las ediciones sucesivas se convocaron cada tres años: 2008 (Cambridge), 2011 (Crakovia), 2014 (París) y 2017 (Bolonia).

ALTE comenzó a organizar cursos de evaluación de lenguas a partir de 2005. En 2007, se ofreció la posibilidad tanto a instituciones como a particulares de participar en calidad de afiliados y se constituyó un Comité ejecutivo como máximo órgano de decisión en ALTE.

La redacción del Código de práctica y el diseño del Sistema de Gestión de Calidad (SGC) de ALTE durante los primeros años tras la entrada en el nuevo milenio son hoy considerados por los miembros de la asociación como el hito fundamental en el desarrollo de un procedimiento de certificación de lenguas de calidad en Europa, que permitió establecer 17 Estándares Mínimos, la supervisión y el seguimiento de la actividad evaluadora de los miembros de la asociación, con la creación en 2012 del sello de calidad ALTE Q-Mark.

Encontrará la lista exhaustiva de las conferencias, encuentros y reuniones bianuales internacionales de ALTE en el siguiente enlace.

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